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lunes, 28 de noviembre de 2011

Una historia real: De hombre a mujer y de mujer a hombre

Impactante historia de un hombre que luchaba con su identidad de género a lo largo de su vida, se hizo una operación para ser mujer y por un encuentro con Jesús restaura su identidad de género.
Walt Heyer vivió su niñez en California, a mediados de la década de 1940 y como todo niño se interesaba por los vaqueros, los automóviles y las guitarras hasta que un día a su abuela pensó que Walt quería ser una niña. Ingenuamente le cosió un vestido de color púrpura que Walt se ponía cuando la visitaba.
Según Walt el usar ese vestido disparó algo en su vida que lo llevó por 35 años a un valle oscuro de “tormento, desilusión, remordimiento y tristeza”. Su confusión en su identidad de género lo condujo al alcohol, a las drogas y intentar suicidarse.
Walt recurrió a la vaginoplastia para parecerse a una mujer, cosa que ha lamentado profundamente, por eso aconseja a quienes sientan confusión con respecto a su género que se mantengan al margen. “Dios me hizo hombre y el bisturí nunca llegó a cambiar eso” ha testificado a la agencia de noticias LifeSiteNews.
Su testimonio está plasmado en un libro que publicó en el año 2006, “Trading My Sorrows: Man to woman and back-again – a personal story” (Intercambiando mis dolores: de hombre a mujer y viceversa -una historia personal). Allí cuenta como el uso de ese vestido púrpura fue sólo la primera de muchas influencias en su vida que le llevaron a avergonzarse de ser hombre. Además sostiene que el acoso sexual por parte de su tío lo llevo a avergonzarse de sus genitales. Otro ingrediente para su tragedia lo fue la severa disciplina de su padre le hizo pensar que no era el niño que su padre quería.
Entre sus memorias no se vislumbra un sólo sentimiento lo suficientemente bueno de sus padres, tampoco haberlos complacido alguna vez ni haber sido reconocido en ninguna oportunidad cosa que anhelaba profundamente.
“Lo que yo quería desesperadamente era el reconocimiento de mis padres en lo que era sobresaliente, quería encontrar mi propio lugar donde pudiera expresarme, desarrollar mis talentos y hacer algo que disfrutara”.
Como niño no tenía autoestima y empezó a despreciarse se a sí mismo y a su cuerpo. Sólo le consolaba el vestirse como una chica y mantenerlo en secreto. Vestirse como una chica era como un escondite, donde se sentía a salvo de los dolorosos conflictos y la disciplina paterna y materna. La mujer, un tirano en su interior
Al llegar a la adolescencia la niña que estaba dentro de su cabeza se volvió más poderosa y le demandaba más de su tiempo. A pesar de tener citas con chicas atractivas de su escuela secundaria, no podía alejar la obsesión de convertirse en una mujer. Al terminar la se mudó de la casa de sus padres, para poder disfrutar del travestismo en la intimidad de su propia casa. Tenia muchos trajes de mujer pero estaba todavía profundamente avergonzado de su hábito secreto.
Walt se casó, se hizo rico pero mantuvo en secreto sus permanentes escapadas al mundo de la mujer.
Walt asegura que vivía tres vidas distintas: una de “hombre de negocios exitoso y bebedor, otra de padre y esposo amoroso perfecto en apariencia y la tercera de travesti retorcido”. Pero en su interior experimentaba la fragmentación y la desilusión. Todo en su vida comenzó a desmoronarse.
Se volcó al alcohol como mecanismo de defensa y esto aumentó su deseo de convertirse en una mujer. Asegura que permitió a la niña dentro de su cabeza “expresarse” cada vez más, cuando él captó desesperadamente los momentos de alivio del embravecido mar de dolores y problemas de la vida.
Fue así como puso sus esperanzas en la cirugía de sexo como la solución que haría que su dolor desapareciera para siempre.
Primero vinieron los implantes de pechos grandes. Luego hizo lo que Walt lamenta mucho, la transformación quirúrgica de su órgano reproductor masculino para que pareciera un órgano reproductor femenino.
Walt tenía la esperanza que el procedimiento pudiera aliviar su “debilitante sufrimiento psicológico” y que eso iba a detener, de una vez por todas, el conflicto que lo había atormentado desde la infancia. Pero para su consternación, la reordenación de sus partes privadas y el cambio de su apariencia no efectuó el cambio correspondiente en el interior.
Después de la cirugía, su se convirtió en un campo de batalla de pensamientos y deseos conflictivos que el describe como “agravante, penoso, deprimente, discordante, distorsionado [e] impredecible”.
Después de la cirugía se dio cuenta que había cometido un “gran error”. Su adicción a la cocaína y al alcohol, en un intento de mitigar el dolor emocional aumentó su miseria, la depresión y la soledad.
Walt llegó a la conclusión que la cirugía fue un “fraude total” y por lo tanto no tenía sentido vivir la vida como una mujer quirúrgica, como un “impostor”.
Fue así como tocó fondo. La cirugía había destruido su identidad, su familia, su círculo social y su carrera. Sentía que no había nada para él sino morir. Fue así como Laura Jensen, nombre de Walt como mujer, trató de lanzarse desde una azotea pero fue detenido por un transeúnte.
Sin hogar y sin dinero, el quebrantado “transexual” habría terminado viviendo en la calle si un buen samaritano no le hubiese dado un lugar para dormir en un garaje. Este nuevo amigo le animó a Alcohólicos Anónimos, donde se dio cuenta que tenía que conectarse con Jesús.
En su relación con Jesucristo se dio cuenta que era realmente un hombre, pero que estaba envuelto en una “máscara de mujer”.
“Era consciente que ahora estaba entre los deshechos de la humanidad, hundido en una vida arrojada a la basura, distorsionada por mis propias decisiones. El alcohol, las drogas y la cirugía me habían hecho inútil para cualquier cosa. Yo había fracasado estrepitosamente como el hombre que Dios había creado para que yo lo fuese”.
Con la ayuda de unos amigos cristianos que conoció comenzó su viaje hacia la sanación y hacia el descubrimiento de su verdadera identidad como hombre. Walt se dio cuenta que la clave para ganar la batalla era la sobriedad. Se repetía “Mantente sobrio, sin importar en qué, mantente sobrio”. Dejó la bebida y se volvió a Jesús como una fuente de fortaleza.
En cierta ocasión, durante un tiempo de oración con un psicólogo cristiano, Walt dice que experimentó espiritualmente al Señor, todo vestido de blanco, que se acercó a él con los brazos abiertos, lo envolvió y le dijo: “Ahora conmigo estás a salvo para siempre”. Fue en ese momento que Walt supo que iba a encontrar en Jesús la sanación y la paz que él tanto deseaba.
Ahora en su madurez Walt cree que si pudiera volver atrás en el tiempo y decirse a sí mismo algo a si mismo se diría evita la cirugía de sexo y que descubre la causa que subyace en el deseo por la cirugía.
Con su historia Walt da testimonio del poder de Dios y le dice al mundo que nunca se debe “subestimar el poder sanador de la oración y el amor en las manos del Señor”.

Para más información ir a la página Trading My Sorrows de Walt Heyer (en inglés)

Website: www.tradingmysorrows.com

Fuente: Entrecristianos.com

domingo, 27 de noviembre de 2011

EL CRISTO PANTOKRÁTOR, SEÑOR DE TODOS LOS PODERES

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará (basileúsei) por los siglos de los siglos. Apocalipsis 11.15, RVR 1960
1. Fe apocalíptica y batalla espiritual contra las fuerzas malignas
Parecería muy obvia la afirmación bíblica acerca de la superioridad de Jesucristo, del Cristo resucitado, sobre las huestes malignas. No obstante, en el libro de Apocalipsis se subraya expresamente que es el resultado de una batalla cósmica y espiritual en la que, por un lado, las fuerzas cristológicas se imponen con esfuerzo, y por el otro, las satánicas oponen una férrea resistencia, aunque finalmente son sometidas definitivamente. La perspectiva apocalíptica es particularmente incisiva en destacar, por así decirlo, que se trata de una auténtica guerra que es librada también por representantes del Hijo de Dios crucificado y que enfrentarán verdaderas tragedias y masacres a manos de los personeros del mal. En la visión del cap. 11, hay dos personajes que recuerdan a profetas (Moisés y Elías) que “regresan” del pasado para sumarse a esta lucha sin cuartel, sin dejar de entrar en el esquema de la “violencia sagrada” que reclama sangre y un martirio visible. Su muerte forma parte de un proceso de resistencia y exhibición de la magnitud con que la “trinidad satánica” (caps. 12-13: el dragón y las dos bestias) se opone a los designios divinos de paz y justicia, y cómo es capaz de mostrar su fuerza a los ojos del mundo, como si fuera capaz de imponer sus condiciones sin oposición ni juicio alguno, recurriendo al criterio de la “mortandad necesaria” para el mantenimiento de la estabilidad y el orden. Para esas fuerzas, la muerte violenta es “un bien necesario”.
La intensidad del conflicto espiritual pone delante de la humanidad el grado de sadismo que es capaz de alcanzar la oposición al bien divino y la manera en que las fuerzas malignas trastocan la mirada espiritual de las mayorías manipulables, pues se espera que acepten, sin más, que estas muertes son necesarias para impedir que el caos se imponga, todo dentro del esquema sacrificial. X. Pikaza comenta:
Los dos profetas de Ap 11, unidos al Señor crucificado, son chivos expiatorios: […] “…Es concebible que una víctima aparezca como responsable de las desdichas públicas, y eso es lo que ocurre en los mitos, al igual que en las persecuciones colectivas, pero la diferencia reside en que exclusivamente en los mitos esta misma víctima devuelve el orden, lo simboliza e incluso lo encarna” (R. Girard, El chivo expiatorio). Los asesinos de Ap 11 no pueden sacralizar ya a los asesinados, pero tampoco pueden ni quieren olvidarlos: los dejan insepultos en la calle y avanza, siguen avanzando, sobre sus cadáveres, construyendo su cultura de falso placer y regalos sobre el cimiento de esos cadáveres…[1]
El conflicto espiritual es, pues cósmico, histórico y cotidiano, a la vez, y se desarrolla en esos niveles permanentemente, por lo que la fe requiere situarse en ellos para reaccionar y actuar en consonancia con los planes divinos anunciados y realizados según esta visión. El Apocalipsis expone una confluencia de tiempos, razones y esperanzas en medio de un mundo convulsionado por imperios, poderes y procesos mortíferos que intentan alterar o retardar la instalación del Reino divino mediante argucias diversas ideadas para confundir y seducir a los menos prevenidos. Su capacidad para engañar con su poder temporal es muy grande y sólo puede oponérsele una fe que abarque los varios niveles de riesgo de sumisión a sus argucias. Ésa es la razón de ser de la visión apocalíptica.
2. El Pantokrátor, un gobernante sobre todos los poderes
Ap 11 concluye con una liturgia de entronización, luego de su victoria escatológica, en la que los 24 ancianos, representantes de la comunidad creyente de todos los tiempos (12 + 12), celebran el establecimiento futuro del Reino de Dios y de su Ungido. El título Pantókrator (“el que gobierna sobre todas las cosas”, “Todopoderoso”), repetido innumerables veces a lo largo del libro (1.8; 4.8; 11.17; 15.3; 16.7, 14, etcétera), subraya el dominio cósmico, espiritual y político de Dios sobre todas las cosas creadas. Siendo ya el creador, con él se agrega la afirmación de su supremacía sobre todos los poderes del mundo. A la pregunta retórica sobre quién manda y juzga verdaderamente en este mundo (6.9-11), el Apocalipsis responde tajantemente, como explica Elisabeth Schüssler Fiorenza:
El símbolo teológico central del libro es entonces el trono, ya sea el divino y liberador o el poder demoniaco y mortífero […] Tomando el punto de vista de aquellos pobres y sin poder, Apocalipsis proyecta su visión alternativa y un universo simbólico en un lenguaje socio-económico y mediante una imaginería político-mitológica. […] el autor de Apocalipsis describe a Cristo en términos políticos como un “Rey de Reyes” (19.16) y el cordero poderoso que es el único digno de ejercer el señorío.[2]
La derrota de las fuerzas satánicas implica que la soberanía y el reinado de Dios y de su Hijo se impondrán finalmente. Además, es el resultado de dos situaciones: la obra de Cristo en su vida, muerte y resurrección, y la suma de la fidelidad de Dios a su pacto y la fidelidad de su pueblo ante las pruebas y el martirio (20.4). Los dos elementos aparecen claramente reflejados en el texto apocalíptico. Pero el conflicto tiene otras etapas: en el cap. 12, la figura del dragón, al ser resistida por la comunidad simbolizada en la mujer celestial, abiertamente hace la guerra “contra el resto de la descendencia de ella, [esto es], los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (12.17); lo mismo en 13.7, donde se afirma que puede vencerlos. En 20.1-4 lo muestra sometido y sujeto a la voluntad divina, pero aún con un margen de acción, pero finalmente es derrotado y castigado (20.10).
Esta dinámica de lucha, compromiso y resistencia espiritual, atisbada por la visión apocalíptica, es el motor para la existencia individual y colectiva de quienes sientan hoy también el deseo de unirse a la superación progresiva, pero siempre difícil, del conflicto entre las fuerzas y procesos que llevan adelante la presencia del Reino de Dios en el mundo y los que intentan, por el contrario, imponer un estado de cosas dominado por la muerte y la injusticia. Pero la promesa y la esperanza en la victoria de ese Reino es la base de la acción y la fe para las comunidades que viven a la expectativa de esa venida.

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[1] X. Pikaza Ibarrondo, Apocalipsis. Estella, Verbo Divino, 1999 (Guías de lectura del Nuevo Testamento, 17), p. 132.
[2] Cit. por Claudio Bedriñán, La dimensión socio-política del mensaje teológico del Apocalipsis. Roma, Universidad Gregoriana, 1996, p. 24.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Exorcismos y resurrección de muertos. Y se escandalizaban de Él

Por.Juan Simarro Fernández, España
Hay que sanar tanto a ricos como a pobres, hay que liberarles de sus demonios, de los que les hunde en la infravida.

Se necesita sanidad, limpieza, resurrección exorcismos de los demonios que agobian y oprimen a nuestras sociedades. Gracias a que el reino de los cielos se ha acercado, la iglesia tiene la posibilidad de sanar, de resucitar, de limpiar lo impuro, de echar fuera todo tipo de demonios. “El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios…” , dijo Jesús. ¿Nos escandaliza esto? Hay posibilidad de vida nueva y sanidad en nuestros pueblos, en nuestras ciudades… en el mundo.
Los valores del reino que se acerca con la irrupción de Jesús en la tierra son los posibilitantes de todas estas acciones y curaciones. Son posibles nuevos contextos de liberación. El establecimiento del reino habilita a aquellos que hacen suyos sus valores para que, con una autoridad especial, puedan expulsar todo tipo de espíritus malignos, así como sanar todo tipo de dolor o sufrimiento. ¿Lo está usando esto la iglesia y los creyentes, o no hemos captado las dimensiones de estas posibilidades sanadoras y esta facultad de sus seguidores de echar fuera los demonios que nos agobian? ¿Tenemos la suficiente compasión y misericordia para ser agentes de liberación de demonios y enfermedades sociales que agobian tanto a ricos como a pobres? ¿Quizás es que estamos escandalizados?
En el contexto en el que habla Jesús con sus mandatos de practicar la sanidad, la expulsión de demonios y la resurrección de muertos, todo estaba fundamentado en la compasión de Jesús , compasión de la que tienen que imbuirse también sus seguidores. Jesús tenía compasión de los pueblos porque andaban desamparados y dispersos “como ovejas que no tienen pastor”. O sea, esa capacidad de poder sanar, resucitar, limpiar y echar fuera demonios, sólo se puede realizar por los compasivos, por los que han sido movidos a misericordia como buenos samaritanos. Esto no debe escandalizarnos, sino animarnos al seguimiento del Maestro.
Entramos, por tanto en las líneas de la projimidad, del ser movidos a misericordia, del poder ser buenos samaritanos que nos paramos ante el herido, ante el endemoniado y el contaminado por los antivalores que reinan en nuestras sociedades, ante los que están en la infravida del hambre y de la exclusión social que deben ser resucitados, ante los despojos y egoísmos de los que almacenan y causan los desequilibrios que llenan de enfermedad y de demonios a tantos excluidos del sistema mundo. ¿Nos escandaliza todo esto?
Así, los imperativos de Jesús, dados como consecuencia de la cercanía del reino: sanad, limpiad, resucitad, echar fuera demonios, es una invitación urgente, una llamada a unirse a los valores del reino para insuflar nueva vida a nuestras sociedades y a nuestros pueblos . Sociedades y pueblos que necesitan sanidad, resurrección, limpieza y exorcismos de los demonios que agobian a pueblos y a ciudades. Los seguidores de Jesús no se deben escandalizar, sino ponerse a disposición del Maestro.
Hay que sanar tanto a ricos como a pobres, hay que liberarles de sus demonios, de los que les hunde en la infravida . Es conocido que muchos de los ricos de este mundo, sumidos en la acumulación, el consumismo, el progreso técnico y el desarrollo del dios mercado, se empobrecen espiritualmente. Son incapaces de dar vida y sentido a sus formas egoístas de ser y sentir y caminan empobrecidos, en la infravida de la superabundancia que embota el sentir espiritual, el desarrollo de lo humano. Son ricos pobres que caminan por el mundo como muertos espirituales, subdesarrollados espiritualmente. Muertos que hay que resucitar. Empobrecidos por su afán de dinero y de agrandar sus graneros que hay que liberar.
Hay que resucitar a muchos de estos muertos, ya enterrados entre riquezas injustas y desequilibradoras, adoradores del dios Mamón, incapaces de encontrar sentido a sus vidas, cegados por lo material y sin poder tener un sentido de la trascendencia. Hay que sanarles, resucitarlos para que aprendan a vivir compartiendo, practicando la projimidad.
Son ricos moribundos, empobrecidos y que empobrecen a más de media humanidad. Ricos ahogados en su dinero, pero empobrecidos o muertos espiritualmente. Se necesita sanidad, se necesitan emisarios del reino que, impregnados de sus valores, puedan introducir, en medio de estas sociedades ricas y de estos necios acumuladores, sanidad, resurrección, exorcismos de los demonios que empobrecen y aniquilan.
Al introducir sanidad en estos contextos del mundo rico o de los ricos de este mundo, estaremos también introduciendo sanidad entre los empobrecidos por las necedades de los despojadores del mundo . Si comenzamos a resucitar, a echar fuera demonios, a dar sentido a las vidas, tanto de ricos, como de los empobrecidos de la tierra, estaremos acercando el reino de Dios a este mundo.
Los valores del reino comenzarán a resucitar a muchos muertos y ahogados, bien sea por la superabundancia necia de riquezas, o sea por ser presa del despojo y de la codicia de estos acumuladores que no saben dar sentido a sus vidas.
El mundo, que ha caído en manos de despojadores y de ladrones, como el herido de la parábola del Buen Samaritano, necesita sanidad, resurrección de muertos, limpieza de leprosos y que muchos de los demonios que poseen a tantos en el mundo, sean lanzados fuera aunque puedan entrar dentro de los cerdos que nutren las economías de muchos acumuladores y acaben despeñándose por los precipicios, eliminando los estigmas que hacen que tantos vivan en la infravida de la marginación.
El mundo necesita sanidad y exorcismos, resurrección de muertos. El mundo necesita agentes del Reino que den sentido a tantas vidas vacías, a tanta necedad, a tanto sinsentido y a tantas personas que se angustian por un vacío existencial y espiritual que no saben llenar.
Así, hay una relación estrecha entre los empobrecidos por las muchas cosas que poseen y los empobrecidos, realmente, por la carencia de lo necesario y lo mínimo imprescindible para vivir con dignidad. El mundo necesita sanidad, limpieza, resurrección, exorcismo.
Jesús, ante tantos desamparados, se acordó que había que exorcizar al mundo, curarlo, limpiarlo, resucitar todos los cadáveres que existen, muchos de ellos ahogados en dinero y riquezas sin límite… empobreciendo con su necedad, muerte e infravida, a más de media humanidad.
Habría que comenzar por curar y echar los demonios de tantos pobres ricos, zombis que restan vida al mundo… y que sumen a muchos otros en el no ser de la pobreza y marginación.
La única medicina aplicable en estos casos, lo único que puede sanar al mundo y echar fuera a todos estos demonios que nos sumen en el no ser, sea de la superabundancia o de la pobreza extrema, es el amor, es la fe que actúa por el amor, es el concepto de projimidad que nos dejó Jesús.
Eso sólo lo pueden poner en práctica los que caminan por el mundo como vivos entre los muertos , los pocos que hayan podido captar la profundidad del cristianismo, la fuerza de la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana. No os escandalicéis.

Autores:Juan Simarro Fernández

Fuente: ©Protestante Digital 2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

Dinamarca autoriza enlaces religiosos entre homosexuales

La propuesta de ley del gobierno contempla la objeción de conciencia para los pastores.
24 DE NOVIEMBRE DE 2011, COPENHAGUE
Muy pronto, quizás ya el próximo verano, las parejas homosexuales podrán casarse con una ceremonia religiosa en la Iglesia Luterana danesa.
Dinamarca, que fue el primer país del mundo en reconocer por ley la unión civil de dos personas del mismo sexo en 1989, ha permitido que ahora se realicen delante de un pastor luterano.
La mayoría de la población danesa, más del 80%, pertenece a la Iglesia Evangélica Luterana y dos tercios de los daneses están a favor de un matrimonio religioso de homosexuales.
«Este es un hecho histórico. Quizás el más importante después del ingreso de la mujer en la Iglesia. Hemos hablado de matrimonio sexual durante años y finalmente hemos encontrado una solución», ha afirmado el ministro de esta Iglesia y de la igualdad de oportunidades, Manu Sareen.
La propuesta de ley avanzada por el gobierno de centroizquierda pasará ahora al Parlamento.
Hasta el momento la Iglesia Luterana de Estado había negado la paridad completa entre las uniones legales de parejas homosexuales y heterosexuales, aunque la diferencia era simbólica . Consistía sólo en que las parejas gays eran bendecidas en la Iglesia, una vez celebrado el rito de unión civil (en vez de ser simultáneo en el propio templo, como el matrimonio de parejas heterosexuales).
Sin embargo, en esta ocasión los obispos luteranos han aceptado la propuesta del gobierno de celebración de una ceremonia nupcial de homosexuales a la vez que la unión civil.
La propuesta de ley prevé que un pastor tenga la potestad de negarse a celebrar un enlace homosexual. En este caso, los interesados podrán dirigirse a otra parroquia que oficie la ceremonia religiosa y tras la unión podrán definirse a todos los efectos como cónyuges.
En el protestantismo algunos sectores de las llamadas iglesias históricas se van decantando a favor del matrimonio religioso homosexual, como son el sector más liberal de la Comunión anglicana (en especial su rama prebiteriana de EEUU), y la Iglesia Luterana. Pero la inmensa mayoría de las iglesias y denominaciones evangélicas no consideran las relaciones homosexuales como éticamente aceptables desde la perspectiva cristiana.

Fuentes: ABC
© Protestante Digital 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

El Buen Samaritano o el Buen Travesti

Por Rubem Alves, Brasil

Es un texto- ficción que actualiza la parábola del buen samaritano con personajes actuales…pero el principio es el mismo: Criticar la religiosidad y enfatizar la misericordia que pueden tener aquellos que para los mas religiosos no tienen ningún valor: un samaritano = un travesti.
Y preguntaron a Jesús: " ¿Quién es mi prójimo?" Y él les contó la siguiente parábola:
Regresaba para su casa, de madrugada, caminando por una calle oscura, un mesero que trabajara hasta tarde en un restaurante. Iba cansado y triste. La vida de mesero es muy dura, se trabaja mucho y se gana poco. En aquella misma calle dos asaltantes estaban al acecho, a la espera de una víctima. Viendo al hombre así tan indefenso saltaron sobre él con armas en la mano y dijeron: "entrega la billetera". El mesero no ofreció resistencia. Les dio la billetera. Pero el dinero era poco y por eso, por tener tan poco dinero en la billetera, los asaltantes lo golpearon brutalmente, dejándolo inconsciente en el piso.
A las primeras horas de la mañana pasaba por aquella misma calle un sacerdote en su auto, camino de la iglesia donde celebraría la misa. Viendo aquel hombre caído, se compadeció, paró el automóvil, fue hasta él y lo consoló con palabras religiosas: "Mi hermano, así es la vida. Este mundo es un valle de lágrimas. Pero consuélese: Jesucristo sufrió más que usted." Dichas estas palabras él lo bendijo con la señal de la cruz e hizo un gesto sacerdotal de absolución de pecados: "Ego te absolvo..." Se levantó entonces, regresó al auto y fue a la misa, feliz por haber consolado aquel hombre con palabras de la religión.
Pasados algunos minutos, pasaba por aquella misma calle un pastor evangélico, camino de su iglesia, donde iría dirigir una reunión de oración matutina. Viendo al hombre caído, que en ese momento se movía y gemía, paró su auto, bajó, se acerco y le preguntó, bajito: " ¿Usted ya tiene a Cristo en su corazón? ¡Eso que le sucedió fue enviado por Dios! ¡Todo lo que sucede es por la voluntad de Dios! Usted no va a la iglesia. Pues, por medio de esa prueba, Dios lo está llamando al arrepentimiento. Sin Cristo en el corazón su alma irá para el infierno. Arrepiéntase de sus pecados. ¡Acepte a Cristo como su salvador y sus problemas serán resueltos!" El hombre gimió mas una vez y el pastor interpretó su gemido como la aceptación de Cristo en el corazón. Dijo, entonces, "¡aleluya!" y regreso al auto feliz por Dios haberle permitido salvar un alma.
Una hora después pasaba por aquella calle un líder espírita que, viendo al hombre caído, se aproximó y le dijo: "Eso que le sucedió no sucedió por accidente. Nada sucede por accidente. La vida humana es regida por la ley del karma: las deudas que se contraen en una encarnación tiene que ser pagadas en otra. Usted está pagando por algo que usted hizo en una encarnación pasada. Puede ser, también, que usted haya hecho a alguien aquello que los ladrones le hicieron. Pero ahora su deuda está pagada. Sea, por tanto, agradecido a los ladrones: ellos le hicieron un bien. Su espíritu está ahora libre de esa deuda y usted continuará evolucionando". Colocó sus manos en la cabeza del herido, y le transmitió un pase de médium, se levantó, volvió al auto, maravillado de la justicia de la ley del karma.
El sol ya estaba en su cenit cuanto por allí pasó un travesti, cabello rubio, aretes en la orejas, pulseras en los brazos, boca pintada de lápiz de labio. Viendo al hombre caído, paró su motocicleta, se acercó y sin decir una única palabra lo tomó en sus brazos, lo colocó en su motocicleta y lo llevó a la emergencia de un hospital, entregándolo a los cuidados médicos. Y en cuanto los médicos y enfermeras estaban distraídos, saco de su bolso todo el dinero que tenía y lo colocó en el bolsillo del hombre herido.
Terminada la historia, Jesus se volteó hacia sus oyentes. Ellos lo miraban con odio. Jesus los miró con amor y les preguntó: "¿Quién fue el prójimo del hombre herido?"

Rubem Alves
Fuente: Cristianet.com.ar


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¡Feliz Día de Acción de Gracias


El Director de Transformando vida, el Pr. Prof. Luis Eduardo Cantero, les desea a todos y todas nuestros, nuestras cibernautas, lectores y amigos que nos visitan a diario, un Feliz Día de Acción de Gracias. Que el Dios Todopoderoso les brinde la dicha de celebrar este día tan significativo rodeado de sus seres queridos y que al hacerlo recordemos a aquellos que no tienen la dicha de sentarse a la mesa a compartir un cena.

¡Happy Thanksgiving Day!

The Director of Transforming Life, Pastor. Prof. Luis Eduardo Cantero, wishes everyone and all our, our surfers, readers and friends who visit us every day, a Happy Thanksgiving. May God Almighty give them the joy to celebrate this significant day surrounded by loved ones and remember that those who do not have the good fortune to sit at the table to share a meal.


www.luiseduardocantero.visitame.es

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cariño, no tengas prisa en volver

Por. Isabel Pavón Vergara, España*
Sin riesgo, nada nuevo te sucederá, y sin fe, el miedo se apodera de ti . Rita Golden Gelman
Charo, hasta hace un año, no se había dado cuenta de que estaba siendo maltratada. Pensaba que la vida era así porque así fue la de su madre y la de su abuela, porque ellas la animaban a aguantar su amarga convivencia. Cuando lo supo sintió como si un huracán interno la destrozara más aún de lo que estaba. Se vio atada de pies y manos y los pensamientos que para ella eran razonables se le esfumaron de pronto.
Siendo universitaria, jamás pensó que entraría en este grupo de minusválidos sociales. Era consciente de que su pareja la había persuadido para quedarse en casa, de los consejos que le daba y ella había interpretado como protección, preocupación y amor.
Al ver un programa sobre el tema en el canal de televisión local fue conocedora de su estatus. Formaba parte plena de las estadísticas. Al finalizar, informaron de talleres que se impartían en los diferentes distritos de su ciudad y decidió informarse. A partir de ese día, empezó a sentirse de otra manera.
Cariño, No tengas prisa en volver , decía a su compañero y partía a escondidas. Aprovechaba las horas de soledad. Durante ese tiempo de escape podía conversar con otras mujeres que contaban sus historias, algunas muy parecidas a la suya. Se sintió comprendida y comprendió a las demás. Se le abrieron los ojos.
A Charo le gustaba madrugar para dejar lista la faena de casa. Valiéndose de las horas de trabajo de su pareja se incorporó, según qué días, a talleres que le llamaban la atención: Autoestima, cursos de escritura, de pintura, macramé, muñecos de fieltro... Al mismo tiempo que se distraía, sentía nostalgia por no poder trabajar en lo que más le gustaba: Periodismo.
Cariño, No tengas prisa en volver , decía, y salía a la calle procurando no ser vista por los vecinos . Tenía miedo de que alguno le fuera con el cuento a su compañero diciéndole que la había visto aquí o allá. Eso podía traerle complicaciones.
Los trabajos que hacía, firmados con seudónimo para no levantar sospecha, los dejaba en depósito en algunas tiendas de confianza del barrio. Decía que eran de una amiga que necesitaba ayuda, así evitaba llevar nada a casa y ganar los euros que escondía.
Cada noche se sentaba junto a su hombre para ver las noticias. Se sentía morir cada vez que aparecía otra mujer asesinada por su pareja. Un temblor húmedo le recorría el cuerpo al oír los comentarios del ser que tenía al lado. Charo guardaba las lágrimas para cuando se encontraba sola.
Sin embargo, ese dolor más que amedrentarla le empujaba a seguir hacia delante. Cariño, No tengas prisa en volver , decía , y se volvió rebelde ante su situación y la de tantas otras. Sintió grandes deseos de superarse, de volver a ser persona como antes, de buscar motivos dignos para vivir. Necesitaba de alguna forma escapar de las trampas que su maltratador le ponía al paso.
Concluir el proyecto no era fácil. Necesitaba apoyo. Lo encontró en las otras mujeres, sus amigas, las que no le fallaban y disfrutaban con ella haciéndose cómplices de sus escapadas.
Cariño, No tengas prisa en volver , decía, porque en los talleres de autoestima aprendió a crearse otro mundo , una parcela solo para ella a la que nadie podía entrar. En él se sentía como una reina.
Este cambio trajo a Charo la esperanza de poder huir. Tenía previsto levantarse una mañana y dejar atrás a su maltratador. Cuando él regresara del trabajo ni siquiera encontraría una nota. Ya no le quería, no sentía por él ningún aprecio. Todo lo contrario. Sabía que ese hombre era un peligro y que no quería nada digno para ella. Lo único que tenía que hacer cuando viera el momento oportuno era recoger sus pertenencias y marcharse.
Llegó el día. Charo consiguió superar este reto, gozó de la libertad tan deseada . Era una persona nueva y poco a poco empezó a olvidar, al menos enterrar aquellos complejos que le fueron inculcados e hizo suyos unos versos que le desencarcelaron el alma...
Saciando voy la inquebrantable espera
vuelvo de la piel y la locura
vuelvo de la magia de tu engaño
y te miro de lejos
y te miro de cerca
y no estás en mí para atraparme ( [*] ).
Existen muchas Charos en nuestra sociedad intentando recuperarse, deseando que sus maltratadores no tengan prisa en volver a casa . Van a conseguirlo porque se lo han propuesto como meta.
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[*] Las cosas que tengo, del poemario La guerra invisible, de Meriam Bendayán.
*Autores: Isabel Pavón Vergara: Es escritora y parte de la Junta de ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos). Su blog Tus ojos abiertos


Fuente: ©Protestante Digital 2011

martes, 22 de noviembre de 2011

Jesús y las riquezas

Por. Juan Stam*
A diferencia del Antiguo Testamento[1], que a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gén 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, “benditos ustedes los ricos”. Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser “rico” era muy otra cosa.
Jesús nunca declara benditos a los ricos sino advierte una y otra vez contra los peligros y tentaciones de la riqueza. En vez de decir “Bienaventurados los ricos” Jesús dijo lo contrario: “Bienaventurados ustedes los pobres” y “Ay de ustedes los ricos” (Lc 6:20,24). Mateo lo amplía con “pobres en espíritu” (frase de sentido muy discutido) y Lucas lo amplía con el contraste entre pobres (bienaventurados) y ricos (ay de ellos).[2] Es imposible entender ese lenguaje de Lucas en sentido abstracto o espiritual; en Mateo, “pobres” y “pequeñuelos” (Mat 11:25) describen también un grupo socio-económico de la sociedad.[3] Claro, tampoco debe interpretarse como una beatificación de la pobreza ni mucho menos como una justificación de la desigualdad económica, ayer y hoy. Es más bien un llamado a identificarnos con los pobres porque el reino de Dios está al lado de ellos.[4]
En el mensaje de Jesús sobre las riquezas predomina un fuerte énfasis en los peligros de poseerlas. Cristo condena tanto el afán por las riquezas como la confianza en ellas. En la parábola del sembrador, sobre la semilla que cayó entre espinos, dice que “las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan” (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14 agrega “los placeres de esta vida”). Según otra traducción, “los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas” (Mr 4:19 DHH). Las riquezas seducen con su promesa de felicidad y bienestar, pero todo es engaño y al final no satisfacen. De hecho, estos son temas muy presentes en las escrituras hebreas (Dt 8:11-17; Ecl 5:10; Sal 49:6; 52.7). Las riquezas amenazan con dar una falsa seguridad que les hace a los ricos creer que ellas bastan y que no necesitan a Dios ni el mensaje del evangelio.
El sermón de la montaña: Un largo pasaje del Sermón de la Montaña se dedica también al tema de las riquezas (Mt 6:19-34). El argumento se estructura alrededor de cinco imperativos:
(1) no acumular tesoros en la tierra sino en el cielo v.19;
(2) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las aves) v.25;
¿Por qué se afanan ustedes? v.28
(3) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las flores) v.31;
(4) no afanarnos por el mañana v.34 sino
(5) buscar primero el reino de Dios v.33.
Todo el pasaje está cruzado por fuertes contrastes: tesoros en tierra/tesoros en cielo; perecederos/imperecederos; ojo bueno/ojo malo; Dios/Mamón; el afán/el cuidado del Padre; el Reino/añadidura; el mañana/el hoy.
El pasaje comienza mandando a los fieles “no atesorar tesoros” (thesaurizete thêsaurous, acusativo cognado) en la tierra, que son “depósitos” muy inseguros y perecederos (Mt 6:19: polilla, óxido, ladrones; cf. Lc 12:33). Pero en los mismos términos Jesús manda “atesorar tesoros” en el cielo (nada de polilla, óxido, ladrones). Lucas nos explica como hacer esta transferencia de valores: vender nuestras posesiones y dar a los pobres (12:33-34; cf 12:21).[5] Era común en el pensamiento judío pensar que tales obras transfieren el tesoro al cielo; según Peah 1.1 del Mishná, “el capital se deposita así en el mundo venidero” (Ellison, New Testament Commentary 1969, p.148).
Es probable que lo dicho sobre el “ojo bueno” (Mat 6:22 ofthalmos haplous) y el “ojo maligno” (ofthalmos ponêros) tiene que ver con el mismo tema de las riquezas. El campo semántico del adjetivo haplous incluye el concepto de sencillo (no dividido; 2Cor 11:3; Ef 6:5; Col 3:22 y Septuaginta), sincero, íntegro pero también puede significar generoso. El sustantivo correspondiente significa “generosidad” en textos como Rom 12:8; 2Cor 8:2; 9:11,12, y el adverbio significa “generosamente” en Stg 1:5. Con esa polisemia, Mat 6:22-23 se relaciona como “generosidad” con los versículos anteriores, y como “integridad” (sin mezcla) con lo que sigue. Hemos de dar generosamente a los necesitados, para “atesorar tesoros” en el cielo, y hemos de adorar a Dios con un corazón puro e íntegro.
Siguiendo con el tema de las riquezas, Jesús nos presenta una disyuntiva radical: o servimos a Dios o servimos a Mamón (riquezas; 6:24). Esto puede entenderse como una relectura de la exigencia profética de Elías: o Baal o Yahvéh pero jamás ambos. Es muy significativo que siglos después, bajo una economía muy diferente pero no menos injusta, Jesús escogiera precisamente “Mamón” como el Baal de su tiempo. El verbo douleuein (servir) y el contexto implican que el apego a las riquezas es una esclavitud (Lc 16:13) y una idolatría (Ef 5:5; Col 3:5). El término mamôna, que Mateo y Lucas reproducen del arameo original del discurso de Jesús, parece sugerir la idea de “aquello en que uno confía, a lo que uno se entrega” (Hauck, Beyreuther, de Dietrich).
Con 6:25 comienza el segundo tema del bloque textual, una extensa exhortación contra el afán por los bienes temporales (Mat 6:25-34). La primera mitad advierte contra la avaricia (6:19-24). y esta segunda mitad contra el afán (6:25-34). Algunos han sugerida que la avaricia y la acumulación son tentaciones especialmente para los ricos, y el afán y la ansiedad para los pobres, aunque todo el pasaje se aplica tanto a ricos como a pobres, cada cual a su manera. El mismo lenguaje en la parábola del sembrador coordina este afán con “el engaño de las riquezas” y “los placeres de esta vida” (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14). De hecho, el afán de acumular más y más, como la esencia de la avaricia, es el probable objeto de estos versículos.
El pasaje da cinco razones para no afanarnos por las riquezas: (1) la vida es más que acumular riquezas (6:25); (2) Dios es fiel y proveerá, como provee por las aves y las flores (6:26-30); (3) la ansiedad por lo temporal revela una falta de fe (6:30,32); (4) de todos modos, nada logramos con afanarnos (6:27); (5) si buscamos primero el reino de Dios, lo demás será añadido (6:33). Ese reino es la inversión total del orden de riqueza y pobreza (Lc 1:52-53; 16:25). Conclusión: no tiene sentido ser afanosos si hemos puesto nuestras vidas en las manos del Señor.
La palabra griega para “afanarse” (merimnaô) es la misma que describe a Marta, hermana de María (Lc 10:40-41, “abrumada porque tenía mucho que hacer…inquieta y preocupada por muchas cosas”). De ninguna manera nos prohíbe prevenir responsablemente las necesidades presentes y futuras. Nos exhorta a tener una fe responsable y centrada, sin poner el corazón en las riquezas (si somos ricos) ni desesperarnos con pánico (si somos pobres). Un bello ejemplo de este último caso es Tomás Chisholm, autor de “O tu fidelidad” (anexo).
El encuentros de Jesús con el joven rico: Esta historia se relata en cada uno de los evangelios sinópticos (Mat 19:16-27; Mr 10:17-31; Lc 18:18-30). Un hombre rico, una autoridad en su comunidad (Lc 18:18, arjôn), vino corriendo a Jesús y se postró ante él (10:17). Le preguntó con urgencia qué tiene que hacer para heredar la vida eterna, y Cristo le citó la segunda tabla de la ley, pero omitiendo la codicia del último mandamiento y agregando el gran mandamiento del amor (Mat 22:37-39). El rico contestó que ha cumplido todo eso, pero Jesús sabe que este rico ama más a sí mismo y a sus riquezas que a Dios y al prójimo. Por eso le mandó vender todo y dar a los pobres, pero ese precio del discipulado era demasiado alto y el joven se fue triste y derrotado.
Entonces Jesús explicó el caso y dijo, “¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reinado de Dios!”, quizá para señalar lo difícil de que Dios comience a reinar en la vida de un rico. A eso añade una hipérbole tan simpática literariamente como triste moralmente, “Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. ¡Qué cómico pensar en alguien tratando de pasar un camello, con todo y joroba, por el ojo de una aguja! (Ese dicho, probablemente un proverbio conocido, no tenía nada que ver con una supuesta puerta pequeña llamada “ojo de la aguja”, de cuya existencia no hay evidencias históricas). La declaración de Jesús no podría ser más radical y drástica.
Los ricos en las parábolas de Jesús: Aunque muchas parábolas de Jesús tratan de temas económicos, hay tres en San Lucas que hablan específicamente de personas ricas: el terrateniente insensato (12:13-21), el mayordomo astuto (16:1-12) y el rico y Lázaro (16:19-31). Paradójicamente, el único que sale bien (en parte) es el vivo del mayordomo injusto.
En una advertencia contra la avaricia (Lc 12:15), con ecos del Sermón de la Montaña, Jesús cuenta la parábola de un finquero muy próspero quien había planeado muy bien su jubilación (para decirlo en términos modernos). Como el abundante producto de sus tierras no cabía en sus graneros y silos, decidió construir graneros aun más grandes para almacenar las cosechas, y entonces de eso descansar de sus labores y gozar de la vida comiendo y bebiendo. Pero se olvidó de algo muy importante: la muerte. Dios le dijo, según la parábola, “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” (Lc 12:21). Jesús define en seguida la moraleja de esta historia: “Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios” (12:22).
La parábola del administrador astuto (Lc 16:1-12) tiene una aplicación distinta pero relacionada. El mayordomo (que de por sí no era pobre y tenía acceso a muchos recursos) administraba las finanzas de un hombre rico. Fue acusado, con o sin razón, de malversación de recursos y el patrón le exigió cuentas con amenaza de despido. Entonces este empleado, frente al inminente desempleo (16:3), concibió una estrategia para salvar su futuro. Comenzó a llamar, uno por uno, a los que debían al patrón y a reducir la deuda de cada uno. (Nada indica que se trataba sólo de supuestas comisiones que le correspondían a él). Sorprendentemente, al saberlo el patrón, elogió la astucia de su mayordomo y no lo despidió. Y aun más sorprendente, Cristo lo pone de ejemplo y exhorta a los discípulos, “les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos” que “los reciban a ustedes en las moradas eternas” (16:9). El relato sigue con la versión lucana de la opción radical entre Dios y Mamón. Los fariseos, que eran avaros enamorados del dinero, se burlaron de estas enseñanzas (peores que el joven rico, que se fue triste).
Finalmente tenemos la parábola del rico (llamado Dives en la Vulgata latina) y el mendigo Lázaro.[6] Esta historia tiene dos partes y dos aplicaciones morales. primero, la inversión total de la condición de ambos después de morir (16:16-23), y segundo, la suficiencia del testimonio de las escrituras, sin que alguien vuelva de los muertos a advertir a los impíos (16:24-31).[7] En la tierra el rico se vestía del mayor lujo y cada día daba espléndidos banquetes, mientras Lázaro, echada a la puerta, cubierto de llagas que lamían los perros, esperaba comer las migajas que caían de la mesa. Pero después de sus respectivas muertes el rico era el ex-mendigo Lázaro, y el antes rico Dives era un pobre miserable.
Este rico no era un gentil ni un samaritano ni un ateo. Se creía hijo de Abraham y con toda probabilidad iba regularmente al templo y a la sinagoga. Y no hizo nada contra el pobre Lázaro, ni lo quitó de la puerta de su mansión. Su pecado era pecado de omisión, pero Jesús declaró que “los que no hacen la voluntad de mi Padre” no entrarán en el reino de Dios (Mat 7:21-23). Vivir cómodamente, o aun peor lujosamente, en presencia de la desesperada necesidad del prójimo, es negar totalmente el Reino de Dios y perder la entrado al mismo. La parábola del rico y Lázaro nos enseña que nuestro trato con los pobres afecta decisivamente nuestro destino eterno (cf. Mat 25:31-45).
Conclusión: La actitud de Jesús hacia las riquezas era muy definida, de advertencia contra la seducción que ejercen y las tentaciones que trae el deseo de ellas. A diferencia del Antiguo Testamento (bajo un sistema agrario y comunitario) y a diferencia de muchos predicadores de hoy (bajo el neoliberalismo), Jesús nunca describe la riqueza como bendición de Dios. Jesús mismo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecer a otros. Cuando vivía en la tierra, ejemplificó un estilo de vida sencillo en servicio de los demás.[8] Bien ha escrito Suzanne de Dietrich, “Nadie jamás ha desenmascarado como Jesús el poder del dinero y su fascinación sobre la gente” (Matthew¸ Richmond: John Knox 1961) p.44. El mensaje de Jesús sobre los peligros de la riqueza y el afán avaro es más necesario hoy que nunca.

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[1] Este artículo es una continuación del artículo sobre la avaricia, juanstam.com, 4 de agosto de 2011.
[2] Es importante recordar que tanto Lucas como Mateo estaban traduciendo del original arameo del discurso de Jesús.
[3] Paulo Lockmann, RIBLA 27:1997, pp. 46-50, que cita de la obra clásica de Strack-Billerbeck evidencias rabínicas de que “pobres en espíritu” podría ser un término especial para los pobladores sencillos del campo.
[4] Los esfuerzos de algunos autores de reinterpretar “pobre” y “rico” en términos espirituales, como “humilde” y “soberbio”, etc., no convencen y deben rechazarse como una evasión del mensaje radical de Jesús, Santiago, Juan y otros autores del N.T.
[5] Aunque la exigencia al joven rico fue un caso particular, esta instrucción de Lucas 12:33 se aplica de alguna forma a todo seguidor de Jesús.
[6] La trama básica de esta historia, con aplicaciones similares, era conocida siglos antes, especialmente en Egipto. Jesús reinterpreta esta clásica parábola.
[7] Este segundo argumento explica la mención de Lázaro,’a quien Jesús resucitó pero los impíos no creyeron.
[8] Conviene refutar aquí el mito, totalmente sin evidencias históricas. de que la túnica de Jesús, que era sin costura, era un lujo. Nada indica que costaba más una túnica hecha de una sola pieza de tela. Juan lo menciona sólo como razón de no rifarla sin cortar, con posibles referencias al Antiguo Testamento (Jn 19:3-24).


* Sobre Juan Stam. Costarricense, Doctor en teología por la Universidad de Basilea, Suiza. Por muchos años fue profesor del Seminario Bíblico Latinoamericano (hoy UBL), de la Universidad Nacional Autónoma de Costa Rica, y de otras instituciones teológicas en San José. Es autor de muchos artículos y varios libros, en especial, el comentario a Apocalipsis de la serie Comentario Bíblico Iberoamericano

Fuente: Lupaprotestante

lunes, 21 de noviembre de 2011

JESÚS APARECIÓ “PARA DESTRUIR LAS OBRAS DEL DIABLO”

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México


Para esto apareció (efanérothe) el Hijo de Dios, para deshacer (lyse) las obras del diablo.
I Juan 3.8, RVR 1960

1. Los límites de los principados y potestades
Siguiendo la línea de pensamiento paulino sobre los alcances y límites de los principados y potestades en este mundo, bien vale la pena insistir en dos cosas, por un lado en que el Espíritu Santo capacita a los creyentes para “discernir” (diakríseis) los espíritus (I Co 12.10), esto es, “la distinción entre la operación de los espíritus que son de Dios y para él, y los espíritus que son del malo y para él. Esto envuelve especialmente el discernimiento de los poderes que tienen los corazones y las acciones de los hombres bajo su imperio en tiempos y lugares específicos”.[1] Ciertamente, según el apóstol Pablo, no todos poseen este don, o al menos no en el mismo grado, pero lo importante es que el Espíritu no deja a su Iglesia sin el carisma de poder discernir, distinguir o desenmascarar la presencia de estas influencias indeseables en la vida humana. Esta capacidad espiritual, porque así es presentada, representa la posibilidad de observar críticamente el peso de las ideologías, comportamientos o iniciativas que, desviadas de los propósitos divinos, siempre dirigidos a dignificar la vida humana, más bien contribuyan a alienarla o enajenarla de su función edificante en el mundo o en la historia.
Por otro lado, se establece muy bien la delimitación de los alcances o el impacto que estos poderes pueden tener sobre la existencia histórica de los/as creyentes, pues aunque en el momento en que los principados son evidenciados y los corazones se llenan de júbilo porque ya no podrán apartar a los seguidores de Jesús del amor de éste, justo allí es donde no se debe olvidar que todos los seres humanos siguen en el mundo, están sujetos a sus contingencias y pueden ser presa de labor demoniaca, visible o invisible, para causarles algún daño, pero la perspectiva espiritual adecuada los ayuda a superar este conflicto sin tener que referirse a él de tal manera que los distraiga para su labor positiva al servicio del Reino de Dios. Berkhof lo resume muy bien:
Cuando los principados son desenmascarados, pierden su dominio sobre las almas de los hombres […] …por el poder del Espíritu Santo la fuerza de las potestades es limitada también en la vida del creyente individual. De alguna manera él escapa a las tentaciones y amenazas. De alguna forma su libertad cristiana irrumpe por entre su esclavitud. En tiempos críticos esta liberación puede manifestarse tan poderosamente hasta llegar a ser externamente tangible […]
De este discernimiento se levanta una forma esencialmente diferente de tratar con la cruel realidad. El Santo Espíritu “achica” los poderes al ojo de la fe. Ellos podrán haberse inflado a sí mismos como si fuesen sistemas de valores totalitarios y omnipotentes, pero el creyente los mira en su verdadera proporción, como nada más que un segmento de la creación, existiendo a causa del Creador y limitados por otras criaturas.[2]
De modo que esta mirada de fe, guiada por un sólido discernimiento, es capaz de transformar la percepción de un poder excesivo de los principados y potestades para producir acciones positivas que, libres de ataduras y creencias supersticiosas, participen en la extensión del Reino de Dios encarnada en procesos humanizadores, comprometidos con la dignidad, la justicia, la paz y la armonía, entre otros valores. Esto es parte de la genuina contribución cristiana en medio de los conflictos.
2. Alcances de la acción de Jesús contra ellos
El viejo y malvado Enemigo
está decidido a ganarnos;
trama sus siniestros planes
con cruel astucia y gran poder.
Nada en la tierra es como él…
Pero aunque la tierra entera se llenara de demonios
deseosos de tragarnos,
no sentiríamos miedo,
porque de todos modos estaríamos a salvo.[3]
Martín Lutero, “Nuestro Señor es una poderosa fortaleza”
Todas sus biografías describen la permanente atención que Martín Lutero le prestó a la lucha casi corporal que sostuvo, según él, contra el demonio. Su teología muestra muy bien los alcances de ese combate espiritual, ubicado en una época en la que la presencia de lo satánico era cosa de todos los días. Juan Calvino, quien no dejó de referirse a los ángeles o demonios por la mentalidad de su época, aunque no tanto como Lutero, y sin dejar de reconocer que la Biblia habla de ellos, insistió en que no era conveniente construir una detallada “diabología”. (En irc, I, xiv, 3-12, se ocupa de los ángeles, y en 13-19, de los demonios.[4]) Veía a Satán como un servidor de Dios y dirigido por una consistente teología de la soberanía divina, afirmó: “Para ejecutar sus juicios a través Satán, el ministro de su ira, Dios decide los propósitos de los hombres como le place, despierta su voluntad y fortalece sus empresas”.[5] Burton Russell ha resumido muy bien la visión calviniana: “…nuestra limitada inteligencia percibe que Él hace tanto el bien como el mal, pero Dios siempre trabaja para obtener el bien definitivo. Dios no sólo permite el mal; lo desea activamente, como cuando entregó el faraón al maligno para que confirmara su obstinación. En cada acto humano, hay tres fuerzas que operan en forma simultánea: la voluntad humana, que tiende hacia el pecado; la voluntad del Diablo, hacia el mal, y la voluntad de Dios, hacia el bien definitivo”.[6]
Por ello, al leer en I Juan 3.8 que el Hijo de Dios vino al mundo “para destruir todo lo que hace el diablo” (TLA), se debe advertir cómo desde el Nuevo Testamento se percibió que la vida, muerte y resurrección de Jesús significaron el inicio de la derrota de los planes satánicos para la historia humana. Pero la continuidad de esa obra se da en función de la permanencia en sus caminos. Esta es la razón por la que “el apóstol de los gentiles” termina su carta a los Romanos afirmando: “Y el Dios de Paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies” (16.20a).

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[1] H. Berkhof, Cristo y los poderes. Grand Rapids, TELL, 1985, p. 53.
[2] Ibid., pp. 54-55.
[3] Cit. por Jeffrey Burton Russell, El príncipe de las tinieblas. El poder del mal y del bien en la historia. Trad. de Ó.L. Molina. Santiago de Chile, Andrés Bello, 1994, p. 217.
[4] Sobre el “ángel de la guarda” o “custodio”, sus palabras son elocuentes: “En cuanto a si a cada uno de los fieles se le ha dado un ángel propio que le defienda o no, no me atrevo a afirmarlo como cosa cierta. […] Porque si a cada uno no le basta el que todo el ejército celestial esté velando por nosotros, no veo de qué le puede servir sostener que tiene un ángel custodio particular. Y los que restringen a un ángel solo el cuidado que Dios tiene de cada uno de nosotros, hacen gran injuria a sí mismos y a todos los miembros de la Iglesia, como si fuera en vano el habernos prometido Dios el socorro de aquellas numerosas huestes, para que fortalecidos de todas partes, combatamos con mucho mayor esfuerzo”, irc, I, xiv, 7.
[5] “También se dice que Dios obra en cierta manera, por cuanto Satanás, instrumento de su ira, según la voluntad y disposición de Dios va de acá para allá para ejecutar los justos juicios de Dios. Y no me refiero al movimiento universal de Dios por el cual todas" las criaturas son sustentadas, y del que toman el poder y eficacia para hacer cuanto llevan a cabo. Hablo de su acción particular, la cual se muestra en cualquier obra. Vernos; pues, que no hay inconveniente alguno en que una misma obra sea imputada a Dios, a Satanás y al hombre. Pero la diversidad de la intención y de los medios a ella conducentes hacen que la justicia de Dios aparezca en tal obra imprescindible, y que la malicia de Satanás y del hombre resulten evidentes para confusión de los mismos”, irc, II, iv, 2.[6] J. Burton Russell, op. cit., p. 219.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Proyecto Blue Beam, el complot del falso dios

Por Alejandro Agostinel

Blue Beam o Rayo Azul es -según el autor que describió el proyecto, el periodista canadiense Serge Monast (1945-1996)- "crear una religión sintética al servicio del Nuevo Orden Mundial". Es también la teoría de la conspiración de moda: en la web, cada vez que alguien difunde fotografías o videos de efectos sobrenaturales o luces no identificadas, puntualmente atribuidas a extraterrestres, fenómenos paranormales o apariciones marianas, nunca falta el especialista que relaciona tales imágenes con "pruebas del Proyecto Blue Beam".
Es que buen número de aficionados al ocultismo están convencidos de su realidad. Para ellos, Rayo Azul es un programa ideado por científicos chiflados, estilo "Doc" Brown de "Volver al Futuro" (R. Zemeckis, 1985), auspiciado por las Corporaciones Unidas del Mal, como el Grupo Bilderberg, el gobierno de los EE.UU., las Naciones Unidas y la NASA. Aseguran que el programa dispone de un arsenal envidiable, con la tecnología necesaria para representar sobre el cielo de cada región del mundo un espectáculo religioso diferente (en las sociedades católicas proyectarían el Cristo o la virgen María, en las orientales a Krishna, entre los musulmanes a Mahoma, en pueblos eclécticos, a divinidades New Age, etc.), equipos de LF y VLF (Baja y Muy Baja Frecuencia) para susurrar directamente en el cerebro de las personas aquello que desean hacerle creer.

UNA TESIS FANTASMAGÓRICA

En 1994, Serge Monast escribió un folleto titulado "The Blue Beam Project", donde denunciaba que esta suerte de satanismo high-tech, basado en el control mental y en la religión, pretendía conquistar el mundo. En 1996, tras denunciar que era perseguido por la Policía y haber pasado una noche en la cárcel, murió de un infarto. Para sus seguidores, Monast fue asesinado por "armas psicotrónicas". Como sea, su muerte consolidó la leyenda.
Hay quienes afirman conocer la agenda de los titiriteros del complot. Y dicen que el Rayo Azul, lanzado desde una constelación de satélites artificiales, lograría reemplazar los sistema de creencias de las sociedades por otro culto, presidido por un Dios políglota, "que se proclamará ante las naciones para imponer una sola religión, un solo tipo de moneda y creando lo que se llamara el Nuevo Orden Mundial". Esa falsa deidad podrá manifestarse bajo la forma de una supuesta invasión extraterrestre, que en rigor será un ardid creado por poderes bien locales para desarmar a los pueblos rebeldes e imponer sin oposición su régimen de terror. Mientras lees esta nota, la computadora que centraliza "toda la información sobre nuestra especie" procesa los rayos que en pocos años cocinarán nuestras neuronas. Por el bien de nuestra especie, claro.
Ese Nuevo Orden Mundial, controlado por poderosas élites que quieren sacarse de encima a las mayorías, no es nuevo en absoluto. La teoría conspirativa para la cual existe un gobierno dirigido desde las sombras y sigue un metódico plan de acción tiene cientos de años. Desde el siglo XVII, las logias anticlericales tuvieron enemigos implacables. Sociedades secretas como la Masonería, los Rosacruces o los Illuminati de Baviera eran candidatas a la acusación (casi siempre equivocada y sin duda impracticable) de pretender dominar el mundo. Tales abusos del lenguaje no deben ser subestimados. Por ejemplo, cuando en el siglo XX una sospecha parecida se transformó en prejuicio de Estado surgieron el antisemitismo y el Holocausto.
La exageración grotesca o el fraude suelen ocupar un papel clave en estos contubernios. "Los Protocolos de los Sabios de Sión" (1902) es quizás la novela involuntaria más dramática de la historia reciente. Entre los que denuncian la realidad del Proyecto Blue Beam, la ficción adquiere nuevos significados. No es que influyan o sirvan de "termómetro cultural", directamente prefiguran el porvenir. Según esta visión, películas como "2001, una odisea del espacio" (S. Kubrick, 1968), "Star Wars" (G. Lucas, 1977) o series como "Star Trek" (G. Roddenberry, 1966-), promueven sutilmente aquellas cuestiones que el Poder nos quiere inculcar. El argumento del film nunca estrenado de "Star Trek-The Motion Picture" (1975) sería casi una avant-premiere del Proyecto Blue Beam. El protagonista es un dios polimorfo que ilusiona a sus fieles hasta el engaño. Por lo demás, el éxito de la serie "X-Files" (Ch. Carter, 1993-2002) o de "El Código Da Vinci" (D. Brown, 2003) da la pauta de que las tesis conspiracionistas aún resuenan profundamente en la sociedad.
El mito de los alienígenas divinizados que impulsaría el Proyecto Blue Beam, angeloides que en principio tendrían poco que ver con los Reptilianos promocionados por el escritor inglés David Icke, es asociado desde hace décadas con tesis conspiranoides. Aquí la tecnología aparece junto con los recursos que usan los falsos amigos alienígenas para que nadie, salvo Icke y sus apóstoles, pueda diferenciar a un terrícola de una maldita lagartija extraterrestre. Otros promotores de esta mefistofélica conjura, como el locutor Alex Jones, hacen un particular pastiche entre la crisis global, las paranoias sociales y las creencias populares. Vendedores de humo del Apocalipsis, como el escritor Daniel Estulin, quien llegó a convencer a Fidel Castro de que sus delirios conspirativos son investigaciones periodísticas, también creen en ese Nuevo Orden.
La doctrina del Blue Beam comparte ideas muy presentes en movimientos cristianos que enfatizan la presencia del Anticristo y Satanás en la lectura que hacen del Nuevo Testamento. No hace falta ser especialista en religiones comparadas para descubrir que esos paralelismos reflejan parecidas preocupaciones y temores. Muchos grupos pentecostales creen que el "número de la Bestia" (666) está cifrado en el sistema de identificación por radiofrecuencia RFID de los códigos de barra, o que la Bestia planea implantar entre los cristianos microchips "que permitirán identificar a los hijos del Señor". En ambos casos, las potenciales aplicaciones de biolocalización a las que se podría prestar esta tecnología fomenta la paranoia, especialmente entre los sectores fundamentalistas.

UN DIOS CON PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

Estas ideas también brotan de las falsas ciencias. Un neurocientífico especializado en ovnis y fenómenos paranormales, Michael Persinger, sostuvo que los campos Electro Magnéticos son capaces de generar alucinaciones en el lóbulo temporal. Las imágenes percibidas serían, pues, íconos de la cultura popular. El problema es que ese y otros efectos de la actividad geomagnética en tanto causantes de experiencias psi no pudieron ser reproducidos por investigadores independientes. Tal vez, la explicación de esto es la sugestión.
Jacques Vallée, el investigador en el que se inspiró François Truffaut para personificar al ufólogo que une ciencia y religión en "Encuentros Cercanos del Tercer Tipo" (S. Spielberg, 1977), propuso la hipótesis del Sistema de Control. Las naves que tanta gente dice ver -postuló Vallée allá por los 70- se mezclan y confunden en el entorno socio-cultural, disfrazándose de aquello en lo que las personas creen en cada época. Si bien Vallée nunca puso a prueba su hipótesis, el carácter filo-paranoico de tales "intuiciones" parecen haber confluido en la doctrina del Proyecto Blue Beam.
Hace poco, Vallée aseguró que haces de microondas controladas por un rayo láser podrían haber causado los "enigmáticos" círculos de cereal que aparecen en Inglaterra desde los 80. Basado en un artículo publicado en New Scientist sobre un sistema para desactivar bombas a distancia, el ufólogo dejó de lado la navaja de Occam (elegir la hipótesis que explica más cosas sin complicarse más de lo necesario) para adherir a una teoría conspirativa. Como se sabe, la hipótesis más económica para explicar los círculos es que son hechos por hombres que se ríen de los crédulos.


La existencia de un proyecto donde poderosas fuerzas transculturales pretenderían imponer una religión de diseño para suprimir expresiones genuinas de la cultura popular suena muy forzado. Los avistamientos de "falsos ovnis" que usan como ejemplo, incluso, son facilísimos de explicar. ¿Acaso las teorías conspirativas son mejores que la religión? Ningún culto secular superó la prueba de la espontaneidad. Adeptos a la Iglesia Positivista de Augusto Comte, los transhumanistas y hasta el puñado de devotos de Ummowa tienen casi nulas chances de expansión ante la fe en otro Dios que -exista o no- es consistentemente verdadero para sus creyentes.
Para muchos, la teoría según la cual los dioses se fusionan en uno para permitir el acceso a un Anticristo última generación sólo puede interesar a los antropólogos culturales, los ateos y los humoristas. Sin embargo, no pocos han abandonado su fe religiosa para creer en tesis electrizantes como lass del Blue Beam o del Proyecto Venus de la saga Zeitgeist.
El guión inédito de "Star Trek" que, según dicen, iba a promover el Proyecto también podría ser visto como un manifiesto ateo.
"Si éste es vuestro Dios, no resulta muy impresionante", decía un vulcano de la tripulación de la nave US Enterprise sobre el dios de cartón pintado que resultó ser el Dios de los mortales. "Tiene demasiados problemas psicológicos. Es demasiado inseguro. Exige adoración cada siete días. Hace seres humanos falibles y luego los culpa por sus errores".
La película, polémica para su época, no se rodó. Su creador, Gene Roddenberry, dejaba una pregunta flotando en el espacio exterior: "Es un lamentable ejemplo de ser supremo. Después de todo, ¿qué clase de dios expulsaría a los humanos del Paraíso por comer el fruto del Árbol del Conocimiento?".

Autor: Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4
Fuente: Blog de noticias ciencias brujas.

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Qué mentira es ésta? Y se escandalizaban de Él

Por. Juan Simarro Fernández, España

Muchas veces las iglesias se convierten así en consoladoras y adormecedoras de conciencias.

En las iglesias cristianas en general, los asistentes o miembros captan más el mandamiento de amar a Dios, de darle culto, de practicar el ritual, de mirar hacia arriba…, que el mandamiento de amar al prójimo, de servirle, de hacerle justicia. En las iglesias todas se predica más el amor a Dios que su semejante: el amor al prójimo, el amor al hermano. Menos aún se predica el amor al hermano pobre, excluido, injustamente tratado… No se predica bien la projimidad. Es la gran tragedia de las iglesias cristianas. No siguen bien al Maestro al que dicen servir. Le siguen cercenando y mutilando muchas de sus enseñanzas. ¿Les escandaliza amar al hermano pobre en una relación de semejanza con el amor a Dios mismo?
Por eso, cuando se ven a personas que se confiesan cristianos y viven el ritual y dicen que se gozan con el amor de Dios y olvidan al prójimo en necesidad, le ven tirados al lado del camino de la vida y pasan de largo, se puede decir: ¿Qué mentira es ésta? ¿No es un escándalo? NO me extraña que se escandalicen de las enseñanzas de Jesús.
Cuando vemos a tantos que se regocijan en la práctica del ritual, que quieren vivir de cara a Dios, pero viven de espaldas a los sufrientes del mundo, de espaldas a los excluidos de los bienes de esta tierra y robados de dignidad, se puede uno preguntar: ¿Qué desatino es éste? ¿Cómo se puede vivir la espiritualidad cristiana en tal mentira? ¿Qué mentira es ésta? El escándalo humano que se da debería avergonzar a todos los cristianos.
También, hablando del amor a Dios y al prójimo, se podría hacer la pregunta: ¿Qué amor es éste? ¿Qué amor es éste que se reduce a un sentimiento un tanto egoísta en búsqueda de goces pseudoespirituales, pero que se reduce a un sentimiento pasivo sin que pase a la acción y se convierta en el motor de la fe y en la fuerza que mueve las obras de la fe? ¿Qué amor es éste que digo profesar a Dios y que me permite pasar de largo ante los apaleados de la historia? ¿Qué amor es éste que no me lanza a practicar el concepto de projimidad que nos dejó Jesús? Podemos, así, volver a la pregunta de inicio: ¿Qué mentira es ésta? ¿Qué mentira es ésta en la que muchos viven pensando que están moviéndose dentro de la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana? ¿Qué mentira es ésta? ¿Acaso es porque se escandalizan de las enseñanzas de Jesús?
Muchas veces las iglesias se convierten así en consoladoras y adormecedoras de conciencias, separándose años luz de la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana y del Dios al que dicen servir . ¿Qué desatino es éste? Al buscar fardos de adormideras que nos producen cierto placer pseudoespiritual, estamos olvidando el centro de la vivencia cristiana, lo importante que nos dejó Jesús: La justicia, la misericordia y la fe. Una fe que actúa por el amor produciendo las obras de la fe. No se puede amar a Dios y dar la espalda a tus coetáneos sufrientes, desentenderte de aquellos que te rodean que han sido robados, apaleados y dejados tirados a los márgenes del camino de la vida. Eso es un escándalo para Dios mismo.
La vivencia de la espiritualidad cristiana no es un estado de ánimo placentero. Amar a Dios es ponerse a su disposición para que Él haga su voluntad en nosotros, ponernos a su servicio, vivirle desde su voluntad. Centrarse en él para ser sus manos y sus pies en medio de inmundo de dolor. Amar al prójimo, no es un sentimiento de pensar en los sufrientes del mundo cuando hacemos una oración por los alimentos abundantes que tenemos -muchas veces de forma escandalosa-, sino centrarse en él o en ellos para servirles. Se les sirve con la acción asistencial, siendo la voz que a ellos les falta, denunciando, buscando justicia en el mundo, intentando cambiar los valores marginantes y excluyentes por los valores del Reino. No os escandalicéis de esto.
Que la religión que se nos da desde las iglesias no nos embarulle. Que sus muchas normas y reglamentos no nos distraigan. Que sus costumbres no sean una trampa para olvidar lo esencial de la ley: La justicia, la misericordia y la fe. El amor al prójimo que está verificando el amor a Dios . Que las muchas normas, costumbres, predicaciones que adormecen las conciencias, no nos separen del núcleo central de todo el Evangelio: El amor a Dios y al prójimo que deben estar en una relación de semejanza. Escandalizarse de esto es errar el camino del seguimiento. Si no amamos al prójimo de forma semejante a como amamos a Dios, rompemos el núcleo del Evangelio, lo partimos, lo mutilamos. Es entonces cuando hay que volver a la pregunta del inicio: ¿Qué mentira es ésta? Esto sí que es un escándalo.
¿Qué religión es la que es capaz de callarse ante el sufrimiento y la injusticia del mundo? ¿Qué religión es la que se calla ante el hambre de tantos millones de personas, ante la exclusión de más de media humanidad? ¿A qué Dios sirve? ¿A qué Maestro sigue? ¿Qué mentira es ésta? Son escandalizados de la doctrina de Jesús que, a su vez, escandalizan. La única definición de religión que se da en la Biblia, comienza así: “Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones…”. Recordemos que los huérfanos y las viudas eran los prototipos de los marginados en el Antiguo Testamento, unido a otro grupo de mucha actualidad entre nosotros hoy: los extranjeros, los inmigrantes.
El amor a Dios debe generar en nosotros una fuerza y una dinámica activa a favor del prójimo, una dinámica imparable de misericordia que nos lleve a amar al prójimo de forma semejante a la que debemos amar a Dios mismo . Si no es así, la pregunta volverá de forma insistente machacando nuestras mentes y nuestros corazones: ¿Qué mentira es ésta? ¿Qué mentira es ésta, hablar de un amor a un Dios que nos separa del amor a los sufrientes del mundo, que no nos compromete y nos lanza al servicio, a la denuncia y a la búsqueda de justicia? ¿Qué mentira es ésta? Estáis escandalizando al mundo. Os estáis escandalizando de la auténtica doctrina de Jesús.
El ritual salta hecho pedazos ante la falta de amor y servicio a los necesitados, a los hermanos pobres o sufrientes del mundo. La falta de un amor al prójimo, de semejante al amor a Dios, es lo que nos hace ser egoístas, acumuladores, servidores de Mamón, el dios de las riquezas. Es el gran escándalo del mundo, el escándalo de la pobreza, de los desequilibrios económicos y de la opresión.
El hombre se hace humano y, a su vez, roza la divinidad, cuando sabe vivir la espiritualidad cristiana amando a Dios y al prójimo de forma semejante. El hombre se hace realmente hombre cuando actúa, cuando sirve, cuando acompaña, ayuda…cuando ama. También, con la práctica de este amor se hace un tanto divino. Dios es amor y amar es participar de la naturaleza de Dios. Es la única forma de no escandalizarse de las doctrinas de Jesús.
No te conformes con el ritual, con los goces adormecedores, sino busca el verdadero núcleo que te hará vivir la auténtica espiritualidad cristiana: El amor a Dios y al prójimo de forma semejante. Si no, plantéate la pregunta: ¿Qué mentira es ésta? Nunca te escandalices de las enseñanzas del Maestro.

Foto: Copyright (c) 123RF Stock Photos

Autores: Juan Simarro Fernández


Fuente: ©Protestante Digital 2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

HACER TEOLOGIA FEMINISTA- ENTRE EL CUERPO Y LA PALABRA

Por. Ute Seibert


“Toda experiencia, todo análisis de las situaciones sociales en las que vivimos, todas las críticas de las tradiciones que compartimos y las afirmaciones de construcciones teológicas (los cuatro “puntos” del círculo de Segundo) se han hecho en relación con cómo experimentamos, sentimos, pensamos y vivimos como cuerpos. Dado que las tradiciones cristianas han sido el lugar para la denigración del cuerpo −especialmente del cuerpo femenino− las mujeres concedemos un lugar preferente a las experiencias actuales de nuestro cuerpo, lo que muchas otras teologías de la liberación, a pesar de ser materialistas, no han asumido como central, como principio y fin de todas nuestras experiencias, de justicia/dios en el mundo”1.
Somos cuerpos, y es en nuestro cuerpo donde vivimos el dolor, la alegría, el abuso, la violencia, hambre y placer; el cuerpo es nuestro lugar de bendición y maldición. Participamos en el movimiento social como cuerpos; formando parte y queriendo transformar este cuerpo social, nos encontramos en la comunidad, en la iglesia −el cuerpo de Cristo− como cuerpos, compartiendo un cuerpo de creencias acerca de la vida, la muerte y la resurrección de los cuerpos; el sistema, económico negocia con los cuerpos, la cultura los moldea y las políticas afectan su crecimiento o deciden su exclusión.
Para las mujeres, nuestro cuerpo muchas veces ha sido un punto de conflicto y de desencuentro con el cristianismo. En nuestros procesos de toma de conciencia hemos tenido que dar-nos cuenta, desmitificar y luchar contra una serie de aprendizajes −de negación, desprecio y culpabilización− bien incorporados con relación a nuestros cuerpos que provienen de la tradición cristiana. A la vez, en la medida en que hemos ido habitando nuestros cuerpos y le hemos dado importancia a las experiencias hemos afirmado y descubierto “el cuerpo como punto de partida de la teología” (Ivone Gebara). Hay un camino iniciado que valora los cuerpos y relee la tradición cristiana desde esta perspectiva.
Este proceso se ha realizado como parte del movimiento de mujeres y en relación con el pensamiento feminista, en prácticas comunes y muchas veces desafiado por éste al darse cuenta de cómo los mensajes misóginos en nuestra cultura se han sustentados en la tradición cristiana para mantener políticas que niegan a las mujeres, jóvenes y niñas/os condiciones de vida con menos violencia y el reconocimiento del “derecho a tener derechos” y de ejercerlos, especialmente los derechos sexuales y reproductivos, que menciono aquí porque esta área parece presentar los mayores nudos y evocar las mayores resistencias dentro de las iglesias cristianas, especialmente la Católica Romana.
En adelante trataré de hacer dialogar propuestas metodológicas corporales experimentadas con grupos de mujeres con reflexiones y preguntas para nuestro quehacer teológico, abierto a reflejar la diversidad y las contradicciones, la vulnerabilidad y la belleza de los cuerpos humanos y de todos los cuerpos vivientes... CONTINUE LEYENDO

martes, 15 de noviembre de 2011

“LOS EXHIBIÓ PÚBLICAMENTE EN LA CRUZ…”

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
…y despojando (apekdysámenos) a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente (edeigmátisen en parresía), triunfando sobre ellos (thriambeúsas) en la cruz.
Colosenses 2.15, RVR 1960
1. Los “principados y potestades”, factor importante a considerar
La reiterada mención paulina de los “principados y potestades” inicia con un pasaje que subraya la importancia que otorgaba a estas realidades en relación con la fe que él tenía en Cristo. Se trata de Romanos 8.38-39, en donde afirma tajantemente que ninguna cosa puede apartar al creyente “del amor de Dios que es en Cristo Jesús”. En la lista, que incluye a la muerte, la vida, los ángeles, lo presente, lo por venir, lo alto y lo profundo, los principados y potestades también son considerados un factor entre ellos. El teólogo reformado Hendrikus Berkhof subraya que “la secuencia es de lo más notable” y que “Pablo se refiere a un número de realidades que son parte de nuestra existencia terrenal y cuyo papel es uno de dominio”.[1] Según esto, el apóstol insiste en que estas potestades son capaces de condicionar la vida terrenal y que no se trata sólo de entidades meramente espirituales o abstractas.
La vida humana siempre está condicionada y muchas cosas pueden condicionar también el compromiso de los creyentes con Cristo hasta conseguir que se ponga en entredicho. Combinando este pasaje con las advertencias y señalamientos de Colosenses 2.8ss, Berkhof resume:
Pablo observa que la vida es gobernada por una serie de poderes. Habla del tiempo (lo presente y lo por venir), de espacio (lo alto, lo profundo), de la vida y la muerte, de política y filosofía, de la opinión pública y de la ley judía, de tradiciones piadosas y del curso fatal de las estrellas. Apartado de Cristo, el hombre está a la merced de estos poderes. Ellos circundan, llevan y guían su vida. Las demandas del presente, el temor por el futuro, el Estado y la sociedad, la vida, la muerte, la tradición y la moralidad ─todas estas cosas son nuestros “tutores y cuidadores”, las fuerzas que unifican el mundo y la vida de los hombres y que los protegen del caos.[2]
Las siguientes dos menciones aparecen en I Cor 2.8 y 15.24-26. En la primera hay una acusación directa hacia “los príncipes de este siglo” (arjóntos tou aionos), idénticos a las potestades, quienes “crucificaron al Señor de la gloria” como parte de una confrontación directa, “de poder a poder” con Dios. “En y detrás de estas autoridades visibles Pablo puede ver poderes superiores en acción”.[3] En la segunda, en alusión expresa al salmo 110, el apóstol afirma que el reino de Dios y de su Hijo se establecerá como resultado de un conflicto que “suprimirá a todo dominio, autoridad y potencia (jótan katargése pasan arjén kai pasan exousian kai dúnamin)”. Se insiste en la supresión y no en un proceso de continuidad natural o de identificación con algún régimen histórico: el Reino de Dios es una realidad y una esperanza que se sitúa más allá de los esfuerzos humanos por conseguir mejores situaciones de vida, algo que se coloca en situaciones sociales y políticas condicionadas por ideologías, partidismos e intereses muy determinados. Las potestades espirituales, enunciadas desde esta percepción teológica, participan en estos procesos a contracorriente de los designios divinos y en un “bando opuesto” a las directrices divinas y a las acciones salvíficas realizadas en Cristo. Es decir, estamos ante las fuerzas empeñadas en establecer el “anti-reino” en el mundo.

2. La exhibición pública de las potestades en la cruz

En Colosenses 2, los efectos de la muerte de Jesús en la cruz son presentados en el marco de la anulación del decreto divino contra el pecado humano, cuya “acta” (jeirógrafon) fue clavada en la cruz con Cristo para quitarla de en medio (v.14). Ese momento climático, cuando Jesús estuvo en la cruz, representó el triunfo definitivo e irreversible sobre las potestades que se oponen a los planes redentores de Dios. La Traducción en Lenguaje Actual vierte así el v. 15: “Dios les quitó el poder a los espíritus que tienen autoridad, y por medio de Cristo los humilló delante de todos, al pasearlos como prisioneros en su desfile victorioso”. Los “rudimentos del mundo” (stoijeia), entre los que están las potestades, ya no pueden dominar la vida de los seguidores/as de Jesús, por lo que esta lectura político-espiritual de su cruz y muerte apunta hacia una teología del establecimiento del triunfo de los proyectos divinos de vida sobre los planes de muerte, vigentes aún, de las potestades terrenales y espirituales contrarias la voluntad del Creador y Redentor, presentes en las estructuras cósmicas e históricas que dominan sobre la existencia de millones de personas:
Los poderes gobiernan la vida humana fuera de Cristo. Se manifiestan en tradiciones humanas (v. 8), en la opinión pública que amenaza seducir a los cristianos en Colosas para que se aparten de Cristo. Se manifiestan en la observancia cuidadosa y timorata de requerimientos sobre abstinencia de comida y bebida, o días de fiesta (vv. 16-20). Todo esto puede resumirse “en mandamientos y doctrinas de hombres”. Los “poderes mundiales” bajo los cuales la humanidad languidece, y bajo los cuales los colosenses están en peligro de volver a ser sujetos son definitivamente reglamentos religiosos y éticos […] En el v. 14 se habla de estas estructuras como la forma en que estos principados y potestades gobiernan sobre los hombres, o más bien los poderes son las estructuras. El punto principal es que Cristo por medio de su cruz ha desenmascarado y desarmado la autoridad casi divina de estas estructuras.[4]
En la cruz, Jesús luchó y venció a estos dominios político-espirituales a los que la imaginación popular identifica con “ángeles caídos” o espíritus malignos que desafían su condición de criaturas para oponerse a los designios de Dios. En la cruz, afirma Pablo, los poderes mostraron su fiereza y potencial destructivo. Allí salió a la luz la fuerza con que intentaron impedir la redención, pues por definición se oponen a que triunfe el amor y la justicia. “Antes de esto habían sido aceptados como las realidades más básicas y últimas, como los dioses del mundo. […] Ahora que el verdadero Dios aparece en Cristo sobre la tierra, viene a ser aparente que los poderes son hostiles a Dios, actuando, no como sus instrumentos sino como sus adversarios”.[5] Los instrumentos humanos y sobrehumanos al servicio de esta enemistad han sido vencidos de una vez y para siempre en la cruz de Jesús. Esos poderes no gobiernan el mundo, aunque visiblemente pueda parecerlo: la cruz los desarmó e inhabilitó para siempre. Ésa es la realidad más grande para la fe cristiana y hay que asumirla no con triunfalismo, sino con una responsabilidad activa en la promoción de la venida del Reino de Dios.


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[1] H. Berkhof, Cristo y los poderes. Grand Rapids, TELL, 1985, pp. 21-22.
[2] Ibid., p. 26.
[3] Ibid., p. 23.
[4] Ibid., p. 24. Énfasis agregado.
[5] Ibid., p. 43.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Títulos de Grado y Máster: Aprobado el reconocimiento de títulos universitarios de teología protestante

El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto que establece el régimen de equivalencias de títulos de nivel universitario relativos a enseñanzas de carácter teológico y de formación impartidos en centros docentes dependientes de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE).
Era una noticia esperada, en particular por los miembros de la recién constituida Comisión para la Acreditación de Centros y Títulos de Teología Protestante. Por fin las instituciones de Formación Teológica de Ferede podrán adecuar sus programas a los criterios de Bolonia.
Había sido un camino largo y difícil hasta llegar a este punto y -a pesar del trabajo puntual de la Comisión de rectores protestantes-, había dudas sobre si se podría cumplir con todos los pasos de la tramitación, para ser aprobado antes del cambio de Gobierno, es decir, antes de la consulta electoral del 20-N.
PRIMERAS VALORACIONES
Pedro Sanjaime , Rector de la Facultad Internacional de Teología IBSTE , destaca "dos aspectos importantes que han marcado el proceso de elaboración de los proyectos académicos: Unidad y Diversidad. Unidad porque ha sido un trabajo de equipo dialogando y unificando criterios técnicos y organizativos de la educación universitaria. Diversidad, porque cada Facultad hemos mantenido la identidad bíblico-teológica de cada una. Hemos aprendido una lección importante; que a pesar de las diferencias, y sin renunciar a ellas, estamos llamados a unir esfuerzos para conseguir objetivos de calidad y excelencia en la educación teológica. Es mi convicción que Dios ha usado las circunstancias sociales, políticas y económicas para responder a la oración de Su Pueblo y cumplir Su voluntad.”.
Sanjaime también se muestra agradecido a Ferede y a sus compañeros de trabajo en la Comisión: “Quiero expresar también mi gratitud a la FEREDE y a mis colegas Rectores de las Facultades por su integridad y compañerismo", dice.
En términos parecidos se ha expresado Fernando Méndez de Moratalla , profesor de Nuevo Testamento y Exégesis en la Facultad de Teología UEBE , quien subraya el “hito histórico” que supone este reconocimiento para el trabajo de las instituciones de formación teológica protestantes: “No obtenemos el reconocimiento a algo nuevo, que no estuviera antes. Es la confirmación de que años de dedicación a la formación de hombres y mujeres para el servicio cristiano han sido el fundamento y los pilares de los programas docentes que el Estado ahora acredita”, señala.
LA TAREA POR DELANTE
La Comisión para la Acreditación de Centros y Títulos de Teología Protestante tiene ahora por delante el camino allanado para seguir trabajando por la calidad de la enseñanza teológica, la armonización de programas y la acreditación de aquellos Centros de Estudios que deseen obtener el reconocimiento a los efectos civiles de sus titulaciones.
Todo ello sin perjuicio de la identidad y carácter propio de cada Seminario que, además, mantendrán sus propios criterios de admisión, de énfasis doctrinales y en cuanto a su orientación a la formación de pastores.
CENTROS Y TÍTULOS
Al día de la fecha, los centros de formación evangélicos que han obtenido el reconocimiento civil de sus titulaciones son los siguientes: Facultad de Teología UEBE; Facultad de Teología IBSTE, Facultad de Teología SEUT (en la modalidad presencial y a distancia); y la Facultad de Teología Asambleas de Dios (CSTAD). También la Facultad Adventista de Teología, integrada en Ferede.
La relación de los títulos que se reconocen a cada entidad es la siguiente: Título de Grado en Teología expedido por la Facultad Protestante de Teología Unión Evangélica Bautista de España (Madrid), el expedido por la Facultad Internacional de Teología del Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España (Barcelona), el de la Facultad de Teología Asambleas de Dios (Córdoba), el de la Facultad Adventista de Teología (Valencia) y el de la Facultad de Teología Seminario Evangélico Unido de Teología (Madrid).
Los títulos equivalentes al título oficial de Máster Universitario son: Máster en Teología expedido por la Facultad Protestante de Teología UEBE (Madrid) y el de la Facultad Adventista de Teología (Valencia).
A partir de ahora, los alumnos que estudien en estas Facultades de Teología, previa aprobación de las pruebas de acceso a la Universidad, recibirán un Título de Grado en Teología, que les permitirá realizar estudios de postgrado (maestría y doctorado), en cualquier Universidad española o extranjera, dentro del área de Humanidades, lo que sin duda constituye un importante estímulo para aquellos estudiantes capaces, que aspiren a una formación teológica y académica superior.

Fuentes: Efe, Actualidad Evangélica
© Protestante Digital 2011